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Lo encuentro práctico, aunque tampoco hace el ejercicio por una. Hay que acordarse y usarlo. A mí me sirve tener algo sencillo a mano.
Me da lata tener que tirar la colchoneta para todo. Con este me siento en la silla y listo. Era justamente lo que estaba buscando.
Lo vi por el tema del piso pélvico y me llamó la atención. Al usarlo lo que más noto es el esfuerzo en los muslos. Pero si me ayuda para lo otro.
Si lo hago rápido termino enseguida, pero lento me cuesta bastante más. Estoy tratando de preocuparme de eso y no de llegar a un número porque sí.
Lo llevo del dormitorio al living según dónde esté más tranquila. Parece un detalle chico, pero para mí hace la diferencia que no tenga un lugar fijo.
De pie no me acomodé mucho. Sentada sí, así que me quedé con esa forma. No creo que sea necesario complicarse probando todas las posiciones de una.
Lo uso viendo la teleserie, aunque en las partes buenas paro y después sigo jaja. Me gusta que lo puedo tener ahí mismo y retomarlo.
No voy a decir que lo uso todos los días porque sería mentira. Pero sí lo he usado más que la bicicleta que terminó de perchero. Cuesta menos hacerse el ánimo cuando es algo cortito.
Antes hacía ejercicios contando en voz baja y siempre se me olvidaba en cuál iba. Lo compré más que nada por el contador. Esa parte me gustó.
Le tuve que dar un par de oportunidades. El primer día estaba más preocupada de que no se moviera que de hacer el ejercicio. Después, con calma, mucho mejor.
Mi depto es chico, no tengo una pieza para entrenar ni nada parecido. Corro un poco la silla, lo uso y después lo guardo. Me resulta práctico.
No soy muy amiga de los aparatos con mil funciones. Este lo entendí rápido y puedo usarlo sentada, que era lo que quería.
Ya hago ejercicio en casa, lo compré para agregar algo distinto para las piernas. Lo tengo junto a la colchoneta y las bandas. Me ha gustado para variar.
Me costó al principio coordinar apretar y soltar lento. Ahora prefiero hacer menos y concentrarme, porque si estoy pendiente del teléfono termino haciendo todo apurada.
Con calzas me acomoda bastante. Lo probé apenas llegó con jeans y estaba toda tiesa, no fue buena idea jajaj.
Salgo tarde de la pega y llegar a cambiarme para ir a un gimnasio no me da. Esto lo puedo usar después de la ducha, con ropa cómoda, sin salir otra vez.
Se siente en la parte de adentro de los muslos. Pensé que iba a ser más livianito el ejercicio, así que empecé con menos de lo que tenía pensado.
Paso pendiente de la casa, de la pega, de todos. Lo compré como una forma de hacer algo para mí sin ponerme una meta imposible. Ese ratito después de almuerzo ya lo tengo reservado.
Lo dejé al lado del velador para acordarme. Suena tonto, pero si lo guardo no lo uso nunca más 😂. Así lo veo y hago aunque sea un poco.
Está bien, pero todavía no le agarro la costumbre. Lo he usado unas cuantas veces y me resulta más cómodo de lo que pensé. Me falta ser más ordenada yo.
Yo lo uso sentada en una silla del comedor. En el sillón me hundía demasiado y no me acomodaba tanto. Ese cambio me ayudó harto.
Anoto en el celular lo que hago porque soy bien olvidadiza. El contador me sirve para eso, aunque hay días que hago la mitad y ya está.
Lo tengo hace poquito. Cómodo sí, fácil de usar también. De resultados todavía nada que decir, prefiero usarlo un tiempo antes de opinar sobre eso.
Lo compré pensando en retomar algo de ejercicio después de tener a mi guagua. Antes de empezar se lo mostré a mi kine para saber si me convenía. Quería hacerlo tranquila.
Pensé que el contador era medio de adorno, pero no. Me hablan, pierdo la cuenta y miro cuánto llevo. Para mí que me distraigo con cualquier cosa, súper útil.
Que se pueda plegar me gustó mucho. Lo guardo junto a mis zapatillas, así me acuerdo de que está ahí.
Cabe en el cajón donde guardo las cosas para hacer ejercicio. Ese era mi miedo, que terminara ocupando medio dormitorio como otras cosas que he comprado.
Mi hija lo probó y le gustó también. A ella le acomoda distinto que a mí, así que cada una se toma un ratito para ponerlo bien antes de empezar.
Hace años que no hacía nada de ejercicio. Partí con pocas repeticiones porque igual se siente en las piernas. Me gustó poder ir a mi ritmo.
Estaba esperando tener una hora libre para empezar a hacer algo y esa hora nunca llegaba. Ahora hago un rato cuando puedo. Me acomoda más así.
La primera vez se me corría y pensé que no me iba a servir. Lo estaba poniendo muy a la rápida. Me acomodé mejor en la silla y ahí sí pude usarlo tranquila. Hay que encontrarle la posición.
Me da un poco de vergüenza ir a una clase sin saber nada. Acá puedo equivocarme, parar, acomodarlo de nuevo y seguir sin estar mirando lo que hacen las demás.




